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Esta calle, antes camino real, que llegaba a lo que era el anchurón de lo que hoy en dia es la Plaza de la
Iglesia, con iglesia, ó mezquita anterior, cementerio, horno y posada, banco de herrar, fragua, etc, y por supuesto centro
de caminos y corazón del pueblo en su desarrollo en los siglos anteriores.
Lo más importante y significativo de mis recuerdos de niño,
(dice Ramón Ponce), y de la memoria historica de tradicción oral, aprendida de los más viejos personajes de dicha calle que
conocí y traté, como la Tia Concha Sáez, la Tia Milagros y la
Tia Elisa, el Tio Emiliano, el Tio Rafael
Chavito; eran personajes constantes de paisaje de esta calle emblematica de Uleila.
La Real calle, se iniciaba con la carpinteria de
José Sanchez Sorroche y seguia con la la vivienda y mesa botiquin del
Tio Enrique Garcia; más a continuación, la tienda de los Daviles de Albox
y el puesto de Juan Rafael, antes del Tio Chavito.
La parte de enfrente se iniciaba
con la importante tienda de tejidos de José Sanchez, seguda de la casa de
Frasquito Adolfo, con su hermosa fachada, con balcones y rejas de hierro forjado,(hechas por el padre de Ramón Ponce)

Más arriba, estaba el despacho de pan de la Panaderia Municipal, en la casa que es de Miguel Tisnajo
, y en el callejón, el horno; frente a ese callejón, estaba y está la casa de la familia de don
José Sáez Muñoz, más arriba la tienda de María Magra, antes barberia de
Paco Caparros.
La casa de la Tia Americana,
que durante algún tiempo vivierón su hija y yerno, Juan Gregorio, con todos sus hijos.
La fragua del padre de Ramón ponce, que sin lugar a dudas, estaba
abierta y trabajando todos los dias laborables del año, antes de Lunes a Sabado, y que se arreglaban cuantos aperos de labor
se necesitaban en aquella época, que eran muchos, pasando de las 30 rejas diarias que se calzaban, del arado romano y la
reposición de cuando gastaban las vertederas, rastras y demás herramientas. El padre de Ramón, al frente, como maestro,
a veces con dos turnos de ocho horas cada uno y dos oficiales más; Juan Rafael Ramos, el más
representativo y el que mejor le daba al marro, Manuel Galindo, el último que se tuvo y del
que decia el Maestro, que habia sido el mejor oficial de los muchos que tuvo; todo ello para poder dar avio prácticamente a
la totalidad de los labradores del término de Uleila y los más significativos de Tabernas, Sorbas, Lubrín, Tahal, Senés, etc.
Más arriba, la casa de los Ponce, donde el Maestro, cabeza de familia, daba asiento y comida a cuantos pasaban por
ella. Separando esta vivienda de la fragua el callejón del General Prim, más conocido por el callejón de la Panaderia,
con mucho transito de personas y caballerias; era la entrada natural a la plaza y a casi todo el pueblo por la calle de
Levante.

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